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Cubierta

No puedo precisar con exactitud los momentos en los que me he sentido impotente ante mi condición materna, pero si puedo mostrar –sin miedo- mis dudas y agotamientos. La crianza se desborda; no la puedes tomar en tus manos: se te va entre los dedos, y momento a momento hay que evitar que se diluya y caiga. Es un ejercicio de contención. La maternidad envuelve, abraza suave y aprieta. Cubre.